|

Hoy era ya el límite, desde hace días me había alegrado de que llegara este día y me había imaginado lo bien que iba a ir todo. Llevaba todo el día nervioso y apenas podía esperar más.
Ya eran las 17:00 horas y Soraya apareció puntual. Era puro capricho, me pellizqué en el brazo y me dijo: "¿Bien, ya te has entrenado bien? Porque yo quizás sea un poco dura contigo. Me he comprado un par de vaqueros nuevos para esta iniciación."
"Pero te podrás consolar sabiendo que los he llevado desde hace varios días ininterrumpidamente, para que resulten algo más agradables para ti." Me sonrió irónica y descaradamente. Yo me puse rojo y apenas podía mirarla a los ojos. Habíamos tenido un par de pruebas y yo deliraba por ella. Ella emanaba un poder dominante. En la actualidad yo estaba cada vez más azorado y tímido.
Vanessa le explicó rápidamente cómo iba a ir todo. Queríamos solamente hacer con ella Facesitting con vaqueros. Después de un par de palabras empezó la cosa. Yo fuí atado sobre la mesa. Vanessa cogió la cámara en la mano y dijo: "Acción."
Enseguida comenzó lo que yo me había imaginado profundamente desde el punto de vista de tenerla sobre mi. Su pequeño y dulce culo, embalado en vaqueros, bajó despacio sobre mi cabeza. ¡Ay! Mi nariz se dobló hacia atrás cuando se sentó por primera vez. "Mmmmm, esto se puede poner calentito", pensé yo. "Esto duele de cojones." Me excitó mucho el que sus pantalones, con los que se sentó sobre mi cara, habían sido usados durante varios días. Yo supuse que podría sentir algo de su aroma.
Tras un ratito escuché a Vanessa decir "Corten".
De alguna manera aquello no iba. Soraya había estado trabajando todo el día y todavía no estaba centrada. Entonces pensó Vanessa que primero teníamos que charlar un poco. Beber algo y hablar sobre Dios y el mundo. Puf, al fin tengo una breve pausa, pensé. Entonces Vanessa le dijo a Soraya: "Permanece sentada, voy a traerte algo de beber."
Soraya se sentó de nuevo y yo sentí su pequeño y bien formado culo de nuevo sobre mi cara. Encendió un cigarrillo y sentí cómo los músculos de su trasero se relajaban sobre mi cara. Comprimió su trasero hacia abajo, de forma que se amoldó a mi cara. ¿O era mi cara la que se amoldó a su trasero? No lo sé, pero lo sentía muy bien. Estaba contento y me sentía "protegido" bajo su peso. Hábilmente subió un momentito su trasero para darme un poco de aire. Pronto noté su calor corporal a través de sus Jeans.
Nunca había sentido a esa menuda mujer tan cerca. Habíamos hecho iniciaciones con ella. Pero habían sido algo diferentes. Se habían hecho buenas fotos con la cámara y ella nunca había estado sentada sobre mi tanto tiempo. Estaba un poco trastornada.
Yo estaba efectivamente solo con la mujer de mis sueños en una
habitación y ella estaba sentada sobre mi cara. Yo sentía la presión de
su trasero sobre mi cara. Cada músculo de su trasero lo sentía sobre mi,
ya que ella era muy musculosa.
Normalmente solía estar más con otro tipo de culos para Facesitting, ya que se notaban más flácidos. Pero Soraya era para mi una excepción, porque me gustaba mucho.
Vanessa volvió y le trajo a Soraya algo para beber.
Yo escuché a ambas charlando y sentí la presión del culo de Soraya cada vez más fuerte. De alguna forma el ritmo con el que me daba aire era cada vez más largo. Mi aire era cada vez más escaso. Querrán sólo charlar un poco, pensé yo. Cada vez con más frecuencia recibía aire solamente cuando retorcía con esfuerzo mi cabeza como un loco hacia un lado. Soraya se sentaba completamente relajada sobre mi cara, con las piernas estiradas, de forma que estaba sentada con todo su peso. A mi me preocupaba que ella con el tiempo no reaccionara a mis indicaciones para recibir aire. Ella estaba simplemente sentada y charlaba con Vanessa. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Minutos? ¿O incluso horas? Yo había perdido la noción del tiempo. Yo luchaba por recibir un poco de aire a intervalos regulares..., que me suponían respirar cuando tenía urgencia. No podía ser que ella me hubiera olvidado, ¿no? La única reacción que yo notaba de Soraya era que ella levantaba un poco su trasero cuando yo torcía mi cabeza a un lado para coger aire y colocaba con su mano mi cabeza de nuevo bajo su culo compulsivamente, para volver a sentarse. Con el tiempo se fué convirtiendo para ella en una estupidez y pretendía fijar mi cabeza de forma que no la pudiera mover hacia un lado.
De pronto empecé a ver estrellitas, porque el aire era muy escaso y yo sólo intentaba con todas mis fuerzas recibir aire. Mi cara ardía de las largas frotadas bajo sus Jeans. Tras la larga sentada sobre mi los Jeans se habían calentado mucho y los podía oler claramente. Para mi ya sólo existía ese precioso culo sobre mi cara y mi lucha por un poco de aire, que necesitaba con tanta urgencia. Yo estaba listo para hacerme notar, ya que no podía soportar más sobre mi todo ese peso. Yo había estado seguro más de media hora esperando desde que había oido a Vanessa: "Bueno, vamos a empezar despacio con la película, que si no va a ser tarde y hoy me quiero acostar temprano."
Oh, Dios, la película, pensé. Todavía no habíamos empezado y yo ya me sentía así, acabado. Mi cara ardiendo por las frotadas de sus Jeans y mis pulmones doloridos de aguantar sin aire. Soraya se levantó y traté de echar un vistazo al reloj que se encontraba al final de la habitación colgando de la pared. No podía dar crédito a lo que veían mis ojos. Todo ello había durado dos horas y media. Guau... allí había estado mi diosa sentada más de dos horas sobre mi cara. Yo estaba contento de haber aguantado y de que ella hubiera solicitado mi cara para sentarse. Aunque yo estaba casi acabado, me alegré de los próximos 50 minutos que todavía quedaban. Enseguida se pensó un pequeño guión y todo empezó.
No pasó mucho tiempo y yo ya quería sentir ese espléndido trasero de nuevo sobre mi cara. Era un maravilloso placer el verla de pie junto a mi y observar cómo su trasero bajaba sobre mi cara hasta que todo se volvía oscuro.
Tras unos largos 50 minutos estaba mi nariz completamente escocida y yo estaba en la gloria por la suerte de haber vivido todo aquello. Cuando salí de mi fascinación, yo estaba un poco triste. Ya me había olvidado de mi lucha por un poco de aire y ya solamente me quedaba una increible alegría.
Yo le sonreí a Soraya y me alegré de que hubieramos planificado una segunda parte de la película.
Continuará...
|